Flea haciendo Jazz?
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- 13 may
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Actualizado: 15 may
Reseña álbum: Honora – Flea (2026)

¿Cómo es que a sus 63 años Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers, decide invertir en un proyecto solista? Resulta una experiencia casi distópica despertar y encontrar en las plataformas de streaming un álbum de jazz donde el músico toca la trompeta. No se trata de una mezcla bizarra generada por un fan inquieto en Suno, sino de una realidad contundente. Bajo el título Honora, lanzado el 27 de marzo de 2026, el artista retoma sus pasiones de infancia: el jazz, la trompeta y la experimentación.
Este lanzamiento representa un hito en la trayectoria de un músico que, durante casi 50 años, se dedicó exclusivamente al bajo y a su banda principal. Al cumplir los 60 años, Flea decidió materializar un proyecto que latía en su interior desde hacía tiempo. Para lograrlo, mantuvo una disciplina inquebrantable: dos años de ensayos perseverantes cada mañana en habitaciones de hotel, mientras por las noches sacudía estadios. A pesar de que el jazz y la trompeta habitan en sus venas desde siempre, ensayó el instrumento con rigor para enfrentar un estudio colmado de músicos reconocidos de la escena angelina.
El álbum se compone de diez canciones grabadas en el mítico estudio Sunset Sound de Hollywood, cuna de obras maestras de grupos como Rolling Stones o Led Zeppelin. Honora presume de una nómina de colaboradores excepcional: el guitarrista Jeff Parker, la bajista Anna Butterss y el baterista Deantoni Parks. La producción corre a cargo de Josh Johnson e incluye participaciones de Nick Cave y Thom Yorke, además de las contribuciones de Chad Smith y John Frusciante.
En una entrevista para el New York Times, Flea recuerda la admiración por su padrastro, Walter Urban Jr., un bajista de jazz que organizaba sesiones improvisadas en la sala familiar. Sin embargo, aquel vínculo estaba marcado por la desvalorización que Walter sentía hacia el rock, lo que generó en Flea una profunda inseguridad al grabar este disco. Le preocupaba que la banda estelar que había reunido pensara que era «un inútil, un charlatán, un impostor del rock o un fan».
No obstante, en este disco Flea proyecta cualidades de sensibilidad y renovación con su característico toque juguetón. La validación técnica cedió ante el valor humano: los músicos crearon un ambiente de respeto donde el nerviosismo se disipó rápidamente. Esto muestra que los grupos de trabajo no se consolidan solo por su competencia técnica, sino por su gestión emocional y grupal. «Resultó que todos eran personas que me apoyaban de verdad, conmoviéndome profundamente cada día con su generosidad...», afirma el músico. En esa dirección operó también el productor Johnson, quien propuso una estrategia de enfoque en la belleza y la claridad del fraseo para liberar al artista de los mandatos estrictos del género. Flea abrazó esta vulnerabilidad con humildad: «Estuve en ese estado todo el tiempo con todos, simplemente escuchándolos, con mis cosas sencillas y ellos honrando todo de una manera tan hermosa».
En Honora, Flea utiliza las limitaciones a su favor. Al no percibirse como un virtuoso de la trompeta, se sostiene en la simplicidad lírica. En la pieza "A Plea", por ejemplo, en lugar de cantar, recita un discurso sobre la instrumentación a modo de poema. Sus palabras son un llamado a la cordura frente al odio actual: «Now, we are human beings right here... Peace and love is the toughest, hardest thing you can do...». Este mensaje rescata la ideología hippie y devuelve a la música un valor político esencial. Otra muestra de esto es la portada del disco, que muestra a su suegra Shahin Badiyan en el Irán de la década de los sesenta, funcionando como un guiño hacia la libertad.
La acogida ha sido notable. El portal Allbumoftheyear.com otorga a Honora una media de 76/100 entre los especialistas, mientras que los oyentes le conceden un 73/100. Medios especializados en jazz como Downbeat y JazzTimes reciben con elogios esta iniciativa. Como destaca Jordannah Elizabeth Graham-Mayer en JazzTimes, Flea aborda la música como un estudiante de su gramática emocional, con una humildad que da forma a toda la arquitectura del álbum. Sin duda, el poder narrativo que el músico construye suma un valor invaluable a su obra: el contexto, al final, siempre importa.
Autor: Matías Silvera.



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