¿Existe Soda sin Cerati? El dilema ético y la ilusión tecnológicA
- espaciosignificado
- 3 may
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La respuesta obvia es que no. No existe Soda sin Gustavo, y eso fue lo que demostraron Zeta y Charly al llevar adelante este recital, con la necesidad de un "Gustavo virtual". Nosotros escuchamos a Soda desde muy chicos, Soda fue desde siempre parte de nuestras vidas, inclusive visitamos la tumba de Cerati en el cementerio de Chacarita; sin embargo nunca tuvimos la posibilidad de verlos en vivo. Pero teníamos ganas... A ver, es lo que es: no seamos ilusos, sabíamos a qué íbamos. Nuestra presencia allí respondía más a la experiencia del debate polémico, a la curiosidad y a la reflexión, que a la esperanza de que, musicalmente, el concierto fuese como si Gustavo estuviera vivo.
Por otro lado, personalmente defiendo el derecho de los músicos a continuar haciendo algo con su obra, descentralizando la figura del líder. Pero, claramente, en ese punto —y por lo ya mencionado— me encontré en una contradicción, porque la necesidad del Gustavo virtual continuó alimentando el lidercentrismo.
Toda la percepción cambió para mí cuando supe que la imagen de Gustavo no era una filmación suya, sino una IA entrenada con videos y mapeos de movimientos. Se notaba que no eran sus gestos naturales o, si lo eran, estaban sacados de contexto; como si le pidiéramos a ChatGPT que escriba imitando nuestro estilo. Entiendo que Charly y Zeta mantienen un perfil bajo e intentaron ser fieles a lo que el público conocía de la banda, pero la IA adaptando la personalidad de Cerati no tenía alma; nos resultó muy insulsa. Además, en lugar de disfrutar, nuestras mentes se centraron en tratar de resolver el acertijo ético. Las pistas de voz y guitarra eran grabaciones legítimas, pero musicalmente el show carecía de impacto por un motivo simple: al ser tomas grabadas, no tenían la presencia ni la dinámica de frecuencias del sonido en vivo. Sonaba como escuchar un disco.
Creo que este recital fue posible gracias a dos factores: la cultura vocalistacentrista de la música y la tendencia comercial de usar la tecnología para "resolverlo" todo.
Sobre el lidercentrismo —un concepto que desarrollé a fondo en mi tesis de maestría https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/29677/1/Silvera%2c%20Mat%c3%adas.pdf — puedo decir que, así como existe el antropocentrismo o el adultocentrismo, en el consumo musical impera una tendencia a posicionar a una figura como el eje del grupo, casi como si se tratara de un solista. Esto hace que la gran mayoría del reconocimiento se deposite en una sola figura; en este caso, Cerati. Por más genio que sea, lo que escuchamos nunca es producto de una sola persona. Se deben considerar múltiples factores: la participación de los demás integrantes en la composición, los arreglos, la interpretación y el sonido que cada uno logra con su instrumento. Sin mencionar las experiencias compartidas que luego se vuelcan en la creación, y que se dan de esa manera específica por el ensamble particular del conjunto. Tener una cultura lidercéntrica conlleva muchas consecuencias que podemos profundizar luego, pero una de ellas fue, precisamente, este show.
Además el uso de la tecnología aquí nos lleva a cerrarnos a la posibilidad de que la muerte es naturaleza. El centro de todo parece ser la vida y la premisa de que "todo debe vivir". Si hablamos de la reacción del público, había pocas personas tratando de "meterle onda", principalmente en el campo, donde siempre están los más entusiastas. Pero la gran mayoría estaba tan quieta como si estuviera viendo una película; incrédulos, como si trataran de decidir si lo que veían estaba bien o mal. Lo que más logró este recital fue ponernos ante un dilema moral al estilo Black Mirror.
Banco que los músicos tengan el derecho de tocar las canciones de su banda y de querer hacer algo con un legado que también les pertenece. Aunque, quizás, no se vieron a sí mismos con la posibilidad de hacerlo de otra manera, inducidos por esa cultura lidercentrista que es lo que la gente espera y por la demanda tecnológica. ¿Cuántas personas estarían interesadas en ver a Zeta y Charly llevando adelante algo de Soda sin Cerati? Me vienen a la cabeza otras bandas, como Charlie Brown Jr. o Linkin Park (que vimos recientemente), que enfrentaron el mismo problema de centralismo en el líder pero lo resolvieron de forma más orgánica.
Entiendo que Charly y Zeta nos dieron lo que suponían que queríamos ver, al estilo AC/DC: una fórmula exitosa que debe continuar. Sin embargo, me hubiese gustado ver su maduración personal y musical presente en el escenario, más que un intento de reconstrucción del pasado. La tecnología siempre intenta vendernos el eslogan del avance y el progreso, pero con este recital queda claro que, muchas veces, se usa solo para dejarnos anclados en el pasado.
Me vienen varias preguntas a la mente pero voy a intentar resumierlas en estas dos:
¿Podremos alguna vez valorar el ensamble humano de una banda o seguiremos atrapados en la sombra de un líder, aunque sea virtual?
¿Qué prefieren: el consuelo de una reconstrucción digital o la honestidad de un escenario que refleje el paso del tiempo?
Autor: Matías Silvera.



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